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Mi Pequeno Peon




A mi amiguito el peón negro:

Hola ahí, chiquitín. Te estaba viendo jugar el otro día. Dando pasitos de bebé hacia el otro lado del tablero, solo un paso a la vez. Soñando con tu nueva corona. Ahí estabas, un paso más y todo el mundo te notaria. Pero un caballo blanco, "el caballero en brillante armadura" de alguien más, te sacó del juego. Y te sacaron del tablero, afuera del mundo. No pude ignorar cuanto nos parecemos. Tan olvidado que caíste de la mesa y nadie se dio cuenta. Te saque de la tierra y te metí en mi bolsillo.

Hola ahí, chiquitín. Estas ahora en la parte alta de mi escritorio, con mi pequeña colección de mí misma: el lapicito negro, la muñeca de porcelana rota y el colmillo que mi gato perdió en una pelea.

"Hola ahí, chiquitín". Te saludo cada mañana antes de salir al mundo y cada noche cuando me sacan del tablero. Por que cada vez que te saludo recuerdo dar un pequeño paso a la vez, por que cada vez que te saludo recuerdo cuan insignificante y pequeña soy, pero por que cada vez que te saludo recuerdo por que quiero llegar al otro lado del tablero. Es debido a que no somos simplemente otro olvidado peón negro. Y les vamos a hacer ver.